Llevo muchos años como diseñador web, pero sólo uno como diseñador web freelance. Soy novato. La falta de experiencia ha hecho que cometa muchos errores en este año, no como diseñador (claro que también los he cometido). Hablo de los errores que cometes cuando quieres dedicarte a esto (y ganarte las habichuelas).

Fase 1: Bob Esponja

Cuando empecé como diseñador web freelance tenía la ilusión de Bob Esponja (por lo de esponja). Todo era nuevo y me levantaba cada día con la idea de absorberlo todo, aplicarlo todo y esperaba que me llovieran los clientes. El hecho de que me llamara un cliente a la semana de empezar elevó mi autoestima por las nubes.

Yo ya tenía mi web, que no era más que un logo llamativo en la portada que enlazaba con una muestra de mis trabajos. ¡Hasta hice flyers! ¡Tenía la ilusión de que me llamarían!

¿Qué aprendí en esta fase?

  1. Un diseño solo bonito no convierte
  2. Una web sin contenido no convierte.
  3. ¿A quién se le ocurre hacer flyers si no tienes una discoteca?

Fase 2: Fase Pro (de probar).

Mientras trabajaba con mi primer cliente (un proyecto grande que me llevó varios meses) nadie más me llamó. ¡Uff! Empieza el sudor frío. Seguía muy ilusionado, así que renové mi web desde 0.

Me hice fotos profesionales (gracias Norma Grau!), redacté los textos y sí, copié cositas de aquí y de allí, hasta que hice un pastiche bastante presentable. ¿Qué paso? 0 visitas, web que sigue sin convertir.

¿Qué aprendí en esta fase?

  1. El autobombo no sirve de nada
  2. Hay que ofrecerle al posible cliente algo que solucione su problema.
  3. Linkedin funciona (y las casualidades también)

Fase 3: «La gurú»

Empezaba a estar un poco perdido. Me llegaba mucha información: «inbound marketing que lo peta», «lead magnets que enamoran», «siente el poder de Google Ads», «plantea tu plantilla de buyers persona»… y entonces llegó ella. Una persona con las ideas muy claras. Alguien que sabe lo que hay que hacer para ganarse la vida con esto. Alguien que te entiende. Alguien a quien seguir. Alguien a quien amar.

A ver, no estoy en contra de seguir los consejos de otros. De hecho, he aprendido mucho de mi «gurú», pero hay una cosa que me pica: si das consejos para ganarte la vida como diseñador, por ejemplo, ¿cómo es que no te ganas la vida tú como diseñador?

En fin, que apliqué los consejos de su libro y tal. Establecí mi nicho y me especialicé en un público muy concreto.

¿Qué aprendí en esta fase?

  1. A los músicos se la pela el diseño.
  2. Los músicos no tienen dinero para gastar en webs.
  3. Los gurús te quieres sacar la sangre.

Fase 4: Ser yo mismo

En esa fase estoy ahora. Quiero disfrutar con lo que hago, como al principio. He aprendido cosas, he cometido errores, pero he aprendido quizá lo más importante: ser yo mismo. Así que aplicaré funnels, publicaré «lead magnéticos», publicaré anuncios, pero siempre teniendo en cuenta lo más importante:  que este es un final abierto.