Hace ya muchos años, en una galaxia muy lejana, se escribían blogs por el gusto de escribirlos. Hablabas con la gente guay (hoy influencers) y te mencionaban su blog, o lo habían leído en un blog. Era el nacimiento del Internet 2.o, donde cada uno escribía lo que le parecía y a todo el mundo le parecía bien.

Había blogs personales, blogs de senderismo para familias, blogs de setas… Blogspot nos abrió un mundo de inocencia y optimismo creativo (si quieres ver un ejemplo, pulsa aquí).

Cuánto hemos cambiado. Hoy nuestro blog quiere sacarnos las palabras, cuando entonces brotaban como flores en un campo de cerezos en primavera. ¿Qué ha pasado? Pues que queremos que nos sigan, que nos lean, queremos gustar a todos. Hoy es la dictadura del SEO y el marketing de contenidos el que nos empuja a escribir pero nos deja sin palabras.

Y llegó el blogqueo creativo. Hay que mantener un blog, ¿pero de qué escribo?

Yo me he encontrado muchas veces ante esa situación y la verdad, se me da mejor explicarme visualmente que con palabras. Por eso no soy el más indicado para dar «Consejos para salir del bloqueo creativo«, porque ya los hay y muy buenos.

Sólo mencionaré lo que a mi me ha funcionado:

Donde no hay mata no hay patata

Intento nutrirme de muchas maneras. soy adicto a las redes sociales, pero leo el periódico casi todos los días. Algún libro también de vez en cuando. Veo películas. Salgo a caminar, charlo con los amigos. También me inspira ver imágenes en Pinterest por ejemplo. Parecen tonterías pero funcionan. Nunca sabes de dónde puede salir la inspiración para el próximo post. Puede ser una foto, una palabra, un meme… cualquier cosa.

Titulitis

Cuando tengo alguna idea la apunto. Puede ser una frase, un título. Está bien también crear una entrada en el blog, como borrador, con un título, aunque sea provisional y las primeras ideas. Si tengo varias ideas, tengo ya varios títulos de posts esperándome, en lugar del descorazonador «Inserta aquí tu título». Apunto también algún link interesante, alguna foto. Todo lo que pueda servir de inspiración o complete la información es bienvenido. Como he dicho antes, se me da mejor expresarme con imágenes, así que pensar en la imagen de  portada también me ayuda.

Escuchar tu voz

Una vez que me lanzo a escribir, ser yo mismo y escribir con mis propias palabras es lo que más me ayuda a vecer el blogqueo. Hay que tener empatía y escribir para alguien claro, pero existe el peligro de que nos bloquee el pensar si esto o aquello puede gustar, caer bien… Hay una vocecita que se impone y es nuestro mayor crítico, el crítico interior. Un niño bueno (o malo) que nos dice «así no». Si le hacemos demasiado caso, al final saldrá un post edulcorado y lleno de vaguedades.

En resumen:

  1. Nutrirse de ideas, sean las que sean y provengan de donde provengan
  2. Definir las ideas en forma de título interesante, para nosotros y para quien nos vaya a leer.
  3. Lanzarse a la piscina.